Fatawas
Advertencia a los guardianes masculinos
de las mujeres.
Autor: Sheik Salih Al-Fawzan.
Fuente: mencionada más abajo.
Producido por: Al-Ibaanah.com.
Traducido por: Musa Abdullah Reyes H.
El Sheik Salih Al-Fawzan fue preguntado: ¿Cuál es su consejo para los guardianes
masculinos de ciertas mujeres que son laxos cuando se habla sobre el asunto del
Hiyab y quienes están absortas es exponer sus características corporales a los
hombres extraños en los mercados y otros lugares? ¿Cuál es el rol de los
guardianes masculinos de la mujer en salvaguardar la religión?
Así que él replicó: Alláh dice: “Los Hombres son los protectores y mantenedores de las mujeres porque Alláh ha favorecido a algunos de ellos (a los hombres) sobre otras (las mujeres)” (Surah An-Nisa:34). Alláh ha capacitado y confiado a los hombres el tomar cuidado y ser responsables de las mujeres. Y Él ordenó a las mujeres el obedecerlo a Él y les prohibió el desobedecerlo a Él. Esto incluye el Hiyab. El Hiyab es una de las órdenes de Alláh. Así que por lo tanto es una obligación sobre su guardián masculino el requerirle que lo use, sin importar si él es su guardián masculino directo, tal como su padre, hijo, hermano o alguien quien tenga la guarda sobre ella; o si él es el guardián general, tal como el gobernante musulmán quien manda a las mujeres musulmanas el usar el Hiyab.
Así que el gobernante musulmán puede obligar a las mujeres de su país a usar el Hiyab, en el sentido general, mientras los guardianes a cargo de los hogares pueden obligar a las mujeres quienes vivan en sus hogares a usar el Hiyab (en el sentido específico). Ellos son los responsables por estas mujeres. Y si las mujeres supieran que el gobernante general a cargo de sus asuntos tanto como su guardián masculino específico las obliga a obedecer a Alláh y a abandonar la desobediencia a Él, ellas no pondrían ninguna resistencia en estos asuntos. Pero cuando los guardianes masculinos muestran laxitud en estos asuntos, la mujer se vuelve descarada. Y hay llamadores a la maldad, la lascivia, y la hipocresía detrás de ellas quienes las animan a desvelarse y quitarse el Hiyab.
Así que el asunto hoy es peligroso. Es incumbente
sobre los guardianes masculinos de las mujeres (ambos, los generales y los
específicos) el asistir y ayudar uno al otro en obligar a las mujeres a soportar
el Hiyab. También es una obligación sobre los guardianes masculinos, que Alláh
les garantice lo correcto, el silenciar las lenguas de aquellos quienes invitan
a la maldad y la corrupción; aquellos quienes llamar a desvelarse y a removerse
el Hiyab. Esto es con lo que Alláh les ha confiado (a ellos).
Ta-amulat fi Awakhir Surat-il-Ahzab: 47-48.